El desierto (esconde y revela)

 

El desierto (esconde y revela)

Dibujo en grafito y stop-motion. La pieza consiste en la proyección de una animación, en la pared, que se activa por la interacción de l@s espectador@s. Soplando a través de un micrófono situado frente a la pantalla, esta se pone en marcha.

EL DESIERTO La mayoría de las mujeres han sido encontradas en el desierto que rodea a Ciudad Juárez. El desierto espacio no usado, no construido, no humanizado se convierte en el lugar donde ocultar los crímenes, amparándose en su inmensidad. El desierto se borra a si mismo, borra los rastros, pero también desvela, revela lo que se ha intentado ocultar. El desierto esconde y revela.

LA MEMORIA “La memoria es la vida, abierta a la dialéctica del recuerdo y de la amnesia, de las revitalizaciones y de las reinvenciones.” Pierre Nora.
A la mañana siguiente el viento ha modificado el paisaje y aparecen los cuerpos. También, aparecen objetos pertenecientes a las mujeres asesinadas, pedazos de ropa, enseres personales… Fragmentos que sirven para reconstruir una secuencia de violencia acaecida semanas o meses antes. A partir de este momento estas mujeres pasan a ser fragmentos violentados, pruebas criminológicas y despojos para mostrar a los familiares. Estos son los últimos recuerdos, lo que se graba en la memoria, lo que queda de alguien. La última imagen. Los restos se convierten en elementos procesales, pruebas periciales, y aquí toma cuerpo el imaginario mediático alrededor de los feminicidios. En la prensa aparecen los cuerpos , los fragmentos y los objetos, rodeados de vallas y cintas policiales, formando parte de una espectacular coreografía policíaca que se pone en juego durante el tiempo de la filmación o el fotografiado, el tiempo en que dura la noticia.

Como las reliquias, contienen en una parte la totalidad: la parte de un cuerpo o el objeto que tocaba ese cuerpo venerada para convertirse en una protección para quien la posee, dotadora de fuerza para conseguir lo inalcanzable.

En la animación el espectador lo mueve a su antojo pero no puede sacarlo de la pantalla, lo hace moverse, volar en el aire, como uno de esos arbustos del desierto, nunca desaparece de la pantalla.

El espectador interactúa con la imagen, sopla, intenta moverlo, sacarlo de escena, borrarlo, pero el sujetador permanece, se regodea en la pantalla, se arrastra, y moviliza la memoria.

Para la exposción colectiva No nos cabe tanta muerte, Memorial a Ciudad Juárez, comisariada por Paula Laverde Austin