Ainda Maruxa

 

Ainda Maruxa. Documental, 43 min.

Dirección: Maria Romero García
Guión: Andrés Antebi y Maria Romero García
Fotografía y Edición: Maria Romero García
Postproducción Sonido: Pol Galofre y Juan Segura
Traducciones: Francisca García y Susana Lago

Seleccionado en L’Alternativa, Festival de Cine Independiente de Barcelona (Sección Hall) y Mostra de Films de Dones, 2016 (dentro del programa Conegudas (també ) a casa).

 

“Todos los atajos se han perdido”

Las zarzas no solo tapan los caminos, también las ruinas de las antiguas casas de Los Vilares, una pequeña aldea en los montes de Lugo.

Maruxa vive en Los Vilares, junto a su marido, Manolo. Son los dos últimos habitantes del lugar. Los demás comenzaron a marcharse después de la guerra por diferentes motivos. Las familias eran numerosas y el campo no daba para comer. Unos se fueron a hacer las Américas, otros a las grandes ciudades españolas. Unos pocos se quedaron, pero acabaron marchándose a localidades más pobladas, donde también hubiera trabajo. Otros murieron. Mi tía abuela Emilia fue la penúltima en morir allí.

Ainda Maruxa quiere decir María, todavía. Maruxa es el nombre común que le ponen a las Marías en Galicia. Maruxa es una mujer común de un lugar cualquiera de una zona rural del norte de España. Mi nombre es María y esta es mi primera película.

Mi abuela Lucía se marchó de Galicia a los 14 años para irse a servir a Barcelona. Después a Suiza, donde se quedó hasta la jubilación. Ella vuelve al pueblo a pasar los meses de verano porque dice que el aire es más saludable.

Llegué fascinada por el lugar y por personaje de Maruxa, quería hacer una película en la que ella explicara su vida, la historia del pueblo, como se fue acabando y por qué ella seguía allí.

Sería la última habitante de un lugar que después, como tantos otros en las tierras gallegas, se vaciaría, abandonaría y sería comido por los zarzales y las salvias. Tenía una película. Maruxa dijo que sí y se dispuso a jugar, en sus ratos libres, mientras estaba sola, y no tenía que trabajar. También estaba Manolo. Más serio y callado que ella. Con él, la relación fue mesurada y cariñosa en los recodos del pueblo en los que nos encontrábamos. Allí conversábamos durante rato, pero él no quería salir en la película. Durante la filmación, mi abuela estaba por allí, pero al principio yo estaba empeñada en grabar sólo a Maruxa, en que solo hubiera una voz, en que ella fuese la importante, la lugareña, la exótica, la diferente. Mi abuela tenía una historia normal, cualquiera.

Con el tiempo me di cuenta de la potencia que existía en su relación, que cada una de ellas relataba desde un lugar diferente la historia del pueblo, que las dos formaban parte y completaban el conjunto. Una representaba a la que permaneció y decidió cuidar voluntaria o involuntariamente aquellas tierras y otra la que se fue, como los demás, en busca de una vida mejor.

Ainda Maruxa es sobretodo, la historia de la relación. La relación de Maruxa con el pueblo, de Maruxa con mi abuela, de mi abuela con el pueblo, de Manolo por el pueblo, y de mi / nuestra relación entrometiéndonos con ellos, jugando a que nos expliquen, a espiarles, a mirarles. La historia de la relación entre dos mujeres, de recorridos y migraciones distintas que conforman la historia de los lugares, de las que se quedan y escuchan las historias de las que viajaron, de las que viajaron y retornan para reconocer sus lugares de origen.